En el año 1947 se creó el Instituto Nacional del Carbón. Seis años después se erigió en sus terrenos un pequeño edificio denominado “La Nave”. Aquí se inició la actividad investigadora en una serie de laboratorios y plantas experimentales.
En los años ochenta se remodeló parcialmente para dar cabida a unas plantas piloto de combustión y gasificación.
Con la nueva rehabilitación integral del 2008 se transformó el edificio existente en una construcción versátil adaptada a las presentes y a las futuras necesidades. Se amplió la superficie total de las dependencias mediante la construcción de una planta intermedia y la redistribución de las áreas que ya se estaban utilizando.
Además, se han renovado las fachadas y la cubierta y se han modificado las instalaciones para que los espacios resultantes puedan ser utilizados según las necesidades de la moderna investigación.
La nueva cimentación y estructura es independiente de la del edificio, ya que “sortea” a la existente y soporta un forjado intermedio.
Las fachadas de poliéster reforzado con fibra de vidrio se inclinan desde la planta baja hasta alcanzar el antiguo alero, generando líneas de sombra a lo largo de todo su recorrido que no se interrumpen en las esquinas curvadas del rectángulo que conforma su planta.
La modulación de estos frentes queda matizada por la presencia de bajantes verticales exteriores circulares de acero inoxidable que se separan de la alineación 1,00 metro.
Su destino es albergar plantas piloto de captura de CO2 y de combustión y gasificación de lecho fluidificado (patio central).
Los laboratorios situados en la planta baja se dedican a preparación de biomasa, valorización de residuos, ensayos especiales con coque y preparación y modificación de materiales carbonosos.
La planta superior se destina a oficinas y salas de becarios, pudiendo reconvertirse en el futuro en nuevos laboratorios sin dificultad técnica.